Cuentos cantados

Entre las maravillosas ventajas que tienen los textos pensados para público infantil se encuentra la versatilidad que presentan a la hora de ser narrados. Recordemos todas las formas en las que conocimos las historias que nos acompañaron en la infancia: nanas a la hora de dormir, rondas mientras jugábamos en el parque, leyendas aterradoras contadas en voz alta…

Todas estas formas fueron acercamientos a la lectura y a la literatura, y la palabra oral constituye, sin duda, la antesala de nuestro mundo lector. A través de la oralidad, generaciones de niñas y niños han conocido relatos y personajes fascinantes que los invitan a divertirse, informarse, explorar y reflexionar. Pero, sobre todo, les permiten crear un vínculo muy estrecho entre el adulto que cuenta y el pequeño que escucha.

Para los bebés, este vínculo es aún mayor, ya que el acercamiento y exploración de su mundo lo realizan únicamente a través de los sentidos. Entonces, el suave sonido de una canción de cuna, el ritmo pausado y la repetición de palabras, sumado a la inigualable voz de mamá o papá -quien lo sostiene en sus brazos mientras lo arrulla-, será la base perfecta para crear los primeros lazos afectivos que se establecen entre los adultos y sus pequeños.

Tomando esto en cuenta, El oso lector librería y Música Claro de Luna se han unido para crear Cuentos Cantados un proyecto de fomento lector pensado para los más pequeños y sus familias, en donde se explora la oralidad, el juego y el arte por medio de libros ilustrados, música y la guía de dos expertas: Carolina Bastidas, especialista en literatura infantil, y Camila Avella, educadora musical, especializada en primera infancia.

A través de historias cuidadosamente seleccionadas, bebés, primeros infantes, niñas y niños se acercarán a la palabra de una manera divertida, emotiva y diferente, ¿qué esperas para unirte? Súmate a nuestra comunidad visitando los canales de @elosolector y @musicaclarodeluna.

En el siguiete enlace encuentra los videos, comenta, ¡y prepárate para cantar! https://www.instagram.com/elosolector/channel/

¡Pero si los niños no leen!

¿Realmente las niñas y niños ya no leen?, ¿la infancia no busca historias en papel?, ¿la tecnología es la gran culpable? O, por otro lado, ¿son los adultos que los rodean quienes buscamos imponer un hábito que, en varios casos, no cultivamos?, ¿la palabra imposición cabe al hablar de hábito lector?

Estas son algunas preguntas que rondan la cabeza de quienes trabajamos con libros, la palabra y la infancia, una combinación que, hoy en día, parecería utópica.

“¡Pero si los niños no leen!” es una frase que escuchamos a menudo, tanto, que corremos el riesgo de creer que es cierta. Y es ahí cuando aquello que se escucha y se cree resulta peligroso, no solo para la labor de profesores, padres, madres y mediadores, sino para su objetivo: ser un puente entre los libros y su futuro lector.

Entonces, ¿qué hacer ante una avalancha de voces desalentadoras, personificadas estadísticas y medios de comunicación? Un primer paso es asumir que todo ser humano necesita de historias, ya sea que las imagine, las escuche o las cree. Si partimos de ese punto sabremos que los libros y la literatura siempre tendrán una oportunidad en el corazón de un lector en potencia.

Luego, será necesario eliminar prejuicios frente a los “estigmas” que amenazan a la lectura, como la tecnología (el índice de lectores digitales ha crecido en un 40%, entre 2017 y 2019, en toda América Latina, según el V Informe Bookwire.es 2019 del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe – Cerlalc).

Idealmente, deberíamos fijar nuestra atención en aquello que podemos hacer, con las herramientas que tenemos a mano, antes que centrarnos en lo que nos dicen y asumimos como una realidad deprimente y sin salida.

Teresa Colomer, autora, docente e investigadora de Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) reconoce que el panorama de los últimos años frente a la lectura en etapa escolar resulta retador, sin embargo, invita a afrontar estos problemas a través de una serie de estrategias que, como adultos que trabajamos por la lectura y la infancia, podemos y debemos hacer.

No dejemos que el pesimismo de una época hiperconectada desanime las prácticas que, hoy más que nunca, nuestros niños, niñas y jóvenes necesitan desarrollar: el gusto por la lectura y el maravilloso camino que nos lleva a ella.


Estrategias para poner en práctica desde casa

*Crear un entorno poblado de obras, tanto físicamente, como con lecturas en voz alta, de manera frecuente.

*Mantener una biblioteca o “rincón de lectura” exclusivo para los libros de tu pequeño o pequeña.

*Seleccionar con cuidado los libros para tus peques (tomar en cuenta sus gustos, aficiones, su personalidad y necesidades, además de su edad o comprensión lectora).

*Propender un momento del día a la lectura (puede ser antes de dormir), sin forzar ni exigir.

*Si ya sabe leer, incentivar la lectura autónoma, paso a paso y respetando el tiempo que le tome.

*Siempre será recomendable una ambiente lector en casa: adultos y niños comparten actividades juntos como buscar libros, leer reseñas, visitar bibliotecas y librerías (físicas o virtuales) y discutir sobre libros y autores.

Carolina Bastidas

¿Cómo leen los bebés?

La primera lectura que hacemos es la lectura del mundo: el rostro de la madre, la luz que enceguece, la forma de las cosas, incluso antes de saber qué es un rostro, una madre, la luz o una forma.
Esta manera de leer lo que nos rodea crece junto a nosotros y va de la mano con el desarrollo de nuestros sentidos y de aquello que logramos percibir; también será lo que nos ayude a configurar lo que nos gusta y lo que no.

En esta forma de leerlo todo con los ojos, pero también con las manos, la nariz, el oído, etc., los libros objeto, ilustrados, silentes y pop-up entran en juego para enriquecer esas múltiples lecturas.
Los libros objeto son aquellos que tienen elementos físicos complementarios al contenido, como texturas, superficies con olor, sonidos y otras propiedades, como poder sumergirlos en agua, o los libros de tela pensados para ser tocados, aplastados e, incluso, mordidos.

En cambio, aquellos libros en los que predominan las ilustraciones o en los que solo existen ilustraciones (silentes) presentan infinidad de lecturas e interpretaciones ya que es el lector el que, libre del texto, puede jugar con la imagen, inventar situaciones, diálogos y cambiarlos cada vez que quiera. Aquí, la obra propone una relación más íntima y cercana, tendiendo un puente entre los sentidos y la imaginación.

Finalmente, los libros pop-up, en los que la imagen “salta” del papel hacia la realidad nos insertan en la historia, sorprendiéndonos y haciéndonos partícipes del juego. El papel es uno de sus respaldos, pero también lo son la madera, la tela, los hilos que sostienen las figuras y los ingeniosos mecanismos que dan vida a distintos elementos. Si la magia existe se parece mucho a un libro pop-up.

Todos estos libros, destinados a pequeños lectores, son obligatorios en la primera infancia y necesarios durante los primeros años de la niñez, no solo porque son un excelente acercamiento a la literatura si no también porque amplían su tímida pero valiosísima visión del mundo.

Carolina Bastidas